
En Perú habitan 33 millones de personas, destacando que, gran porcentaje de
la población está conformado por los jóvenes. Con ese breve
preámbulo, empezaremos discutiendo sobre el rol activo de los jóvenes en la
política. Si bien cierto que, la gran mayoría son jóvenes, ello no implica que
tengan un rol activo y preponderante en las tomas de decisiones directa o
indirectamente en la vida política. Muy por el contrario, vemos que, la
población adulta y de tercera edad, son los protagonistas en diferentes
escenarios de la política a lo largo de la historia, ya sea de su comunidad, en
las marchas políticas, entre otros, haciendo prevalecer sus derechos y deberes,
en base a su amplia vivencia en los distintos gobiernos, que con el pasar de
los años nos ha enseñado que, si no nos preocupamos y somos partícipes de ello,
no podremos mejorar nuestras condiciones de vida social. Entonces, ¿qué hace
que el pueblo (en este caso de mayor edad) sean los primeros en elevar su voz
protesta?, y ¿por qué los
jóvenes no son los protagonistas de ello, si son el futuro del país como se les
denomina y conoce?
La juventud en la actualidad, se encuentra más ligada al mundo de las
redes, lo informático, puede saber que pasa en ámbito político, no solo
nacional sino internacional. No solo se trata de quedarnos en un
mundo online, sino también en cómo interactuar en el mundo real. El reto actual,
para la comunidad política es “comprender las narrativas políticas de los
jóvenes, cómo las producen, circulan y consumen, para entender el mundo”. Más, no son una generación de tener hambre de saber y
conocer la política. Ya que, los factores que motivan la participación
política, en muchos casos son los factores sociales, personales, de
cultura y de convivencia, que condicionan a su motivación o desánimo para la
participación política y activa de los jóvenes. Si bien es cierto que, hemos
visto en estos últimos gobiernos que hubo marcha de jóvenes, haciendo
prevalecer sus derechos, pero, ¿por qué no ser constantes en lo que uno hace y
cree?, la participación en la vida política no solo consiste en ir a marchar,
hacer huelgas, paro, etc., también se puede hacer política está desde los más
pequeño. Por ejemplo, en la comunidad cuando se tiene que elegir a un
representante (dirigente), ¿los jóvenes asisten?, cuando en las universidades
se tiene que elegir un delegado, ¿por quién votamos? por la persona que puede
hacer prevalecer nuestros derechos y nos puede representar de manera correcta,
¿o por la persona con la cual simpatizamos más? En cosas pequeñas, que muchas
veces no le damos la importancia necesaria, también se hace política, ya que,
se toma decisiones, y esas decisiones implican un voto consciente, racional y
lógico, en base a hechos, antecedentes.
En la política, la participación
en el voto de los jóvenes-adolescentes es la oportunidad para ser escuchado(a)
emitiendo su voto. Inevitablemente, los elementos de la cultura de
convivencia que causan principalmente una apatía por parte de la juventud, se
debe a causalidades múltiples, entre estas tenemos: la presencia de la
corrupción en las entidades públicas; la desconfianza en los movimientos y partidos
políticos, por el actuar que estos predican y realizan; el menosprecio a la
capacidad que los jóvenes poseen, colocando en tela de juicio la educación
superior no siendo lo suficientemente fuerte como la experiencia de los años, viene
dando un giro al rechazo. Por otro lado, los jóvenes poseen dificultades al
participar en alguna organización, movimiento o partido político de la juventud
de ambos géneros es paulatinamente equivalente, puesto que un mayor problema
que estos observan son la presencia de corrupción en el actuar de estas
organizaciones, así mismo, la presencia de una escasez de oportunidades en la
toma de decisión y/o el poder de generar y prevalecer una opinión propia viene
a ser menguado por estos movimientos, generando una apatía involuntaria por
parte de la juventud al querer incursionar en política. Según, la doctora
Carmen Mc Evoy, presidenta del Consejo Consultivo Bicentenario del Perú, nos
comenta que: “Si queremos empezar en la política, de inclusión y de respeto,
los jóvenes deben empezar a participar en la vida política municipal y la de su
región, es la única manera de regenerar este gobierno y generar la política que
queremos”. Según un estudio realizado por la Oficina Nacional de Procesos
Electorales (ONPE), respecto a la participación de los jóvenes en la vida
política durante las últimas décadas, nos informa que, la baja participación de
jóvenes en las agrupaciones políticas, como militantes (9%) y postulantes al
Congreso de la República (8%) y al Parlamento Andino (12%), revela un escenario
de desconexión entre la juventud y los partidos políticos que no incorporan en
su mayoría, como parte de su plan de gobierno, la agenda de demandas juveniles.
Esto resulta problemático, teniendo en consideración la mayoritaria presencia de
jóvenes en el padrón electoral (27%) y la importancia de su papel en las
manifestaciones del mes de noviembre del año 2020. Asimismo, para las Elecciones
Generales 2021, solo dieciséis jóvenes son cabeza de lista de las candidaturas
inscritas para el Congreso de la República, y dos jóvenes, de dieciséis
posiciones, en el caso del Parlamento Andino. Por ello, es necesario promover
la formación e inclusión de la juventud dentro de los partidos políticos y su
oferta política. Además, si bien se encuentran candidaturas jóvenes al Congreso y al
Parlamento Andino con intentos previos de postulación a cargos de elección
popular, solamente hay tres candidaturas al Congreso con experiencia en cargos
locales y ninguna candidatura joven al Parlamento Andino que haya ocupado
cargos de representación. La ONPE, también hace hincapié en que, resulta
interesante destacar que, de acuerdo con la revisión de las hojas de vida de
las candidaturas al Parlamento, no existe ninguna candidatura joven menor de 30
años de edad, por eso y más razones aún, los partidos políticos, deben tener consideración
por los jóvenes, ya que representan cerca del 30% de la población electoral, y
en sus ofertas para formar parte de su plancha lectoral, también deberían
orientarse a ellos, a la juventud. Pero, también debemos resaltar lo bueno, que
es el caso de “El Partido Democrático Somos Perú” y “Fuerza Popular”, porque
son los partidos políticos con mayor número de candidaturas jóvenes al
Parlamento en sus listas, con seis y cinco candidaturas, respectivamente,
mientras que el “Partido Nacionalista Peruano” y “Alianza para el Progreso” no
cuentan con ninguna candidatura joven en sus listas, según un estudio realizado
Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana (DNFE), el 26 de
febrero de 2021.En conclusión, hacer posible la formación política en los
jóvenes, debe empezar a través de la escuela, para dotarles de nociones básicas
de principios, y programa de competencia instructiva en la formación
profesional, incentivar la participación joven en voluntariados por medio del
financiamiento de proyectos y emprendimientos, modificar la edad mínima que se
requiere para ser elegido congresista de la república, por último y nos menos
importante, la formación desde el núcleo familiar, para formar a jóvenes con
base axiológica y de discernimiento en la toma de decisiones asertivas para su
futuro, sin temor a hacer prevalecer lo correcto, como son los derechos.
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